Comprender un texto implica relacionar ideas, activar conocimientos previos, aclarar palabras y comprobar si lo leído tiene sentido. No depende únicamente de leer rápido.

Antes de leer

Observar el título, las imágenes y el tipo de texto permite anticipar de qué puede tratar. Una pregunta sencilla da un propósito a la lectura.

Durante la lectura

Conviene detenerse en fragmentos cortos, aclarar vocabulario por el contexto y pedir que explique con sus palabras qué ha ocurrido. Las pausas deben ayudar, no convertir la lectura en un interrogatorio.

Después de leer

Ordenar acontecimientos, elegir la idea principal o justificar una respuesta con una frase del texto permite comprobar la comprensión de formas distintas.

Elegir textos y apoyar sin sustituir

Los textos deben ser accesibles y también interesantes. El adulto puede modelar cómo piensa un lector, pero debe retirar poco a poco la ayuda para favorecer autonomía.

Nota educativa

Este contenido es informativo y educativo. Cuando existen necesidades específicas, las orientaciones deben adaptarse a la persona y a su contexto.

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