La memoria a largo plazo permite conservar información durante periodos que van desde horas hasta muchos años. Gracias a ella recordamos experiencias, conocimientos, significados y habilidades que podemos recuperar cuando los necesitamos.
Cómo se forma un recuerdo duradero
La información necesita ser atendida, codificada y relacionada con conocimientos previos. Después se consolida y queda disponible para una recuperación posterior.
Olvidar no siempre significa que la información haya desaparecido: a veces el problema está en encontrar una pista adecuada para recuperarla.
Memoria explícita o declarativa
Incluye recuerdos que podemos expresar conscientemente. La memoria episódica almacena experiencias personales situadas en un momento y lugar; la memoria semántica conserva conocimientos y significados.
Recordar una excursión escolar sería episódico; saber cuál es la capital de un país corresponde a la memoria semántica.
Memoria implícita o no declarativa
Se manifiesta en habilidades, hábitos y respuestas aprendidas que no siempre requieren una explicación consciente. Montar en bicicleta o automatizar un procedimiento son ejemplos habituales.
La práctica distribuida y la repetición con sentido ayudan a que determinados procesos necesiten cada vez menos esfuerzo consciente.
Estrategias para aprender mejor
Recuperar la información sin mirar, espaciar los repasos, intercalar tipos de ejercicios, explicar con palabras propias y relacionar ideas suelen ser más eficaces que releer muchas veces.
Dormir, descansar y distribuir el estudio también influyen. Las sesiones excesivamente largas pueden generar sensación de familiaridad sin garantizar una recuperación posterior.
Memoria y dificultades de aprendizaje
La atención, la memoria de trabajo, el lenguaje y los conocimientos previos condicionan la codificación. Por eso conviene identificar en qué fase aparece la dificultad antes de recomendar más repetición.
En el contexto educativo podemos adaptar la cantidad de información, ofrecer apoyos visuales, enseñar estrategias y comprobar la comprensión de manera frecuente.
Este contenido es informativo y educativo. Cuando existen necesidades específicas, las orientaciones deben adaptarse a la persona y a su contexto.